La falacia de planificación, una causa frecuente de improductividad

por Edith Sánchez

La falacia de planificación es un concepto que todos conocemos. Tiene que ver con ese fenómeno tan usual en el que los planes no coinciden con los hechos. Esto, particularmente, en términos de tiempo.

Ocurre en cualquier terreno. Tanto en el ámbito laboral, como en el personal. Lo comprobamos cuando hacemos una lista de tareas a realizar y al final del día, o de la semana, o del mes, muchas de esas actividades están sin el visto bueno que les correspondería.

Esa incoherencia entre los planes y las ejecuciones tiene consecuencias en términos de tiempo, por supuesto. Sin embargo, también genera implicaciones en términos de recursos, productividad y eficiencia. Incluso la falacia de planificación llega a tener efectos muy serios en el plano emocional.

“Planear: preocuparse por encontrar el mejor método para lograr un resultado accidental”.

-Autor no precisado-

El origen de la falacia de planificación

Desde comienzos de la era industrial comenzó a hablarse de la falacia de planificación, aunque no exactamente con ese nombre. Cuando se impuso en el mundo la producción industrial y luego en serie, el factor tiempo cobró especial relevancia. El objetivo central en ese contexto se definió como producir al máximo, en la menor cantidad de tiempo. De ello dependía, y depende, la rentabilidad.

Desde entonces, tanto en el plano organizacional como en el individual, la planificación se convirtió en un ejercicio relevante. Pese a esto, rápidamente se hizo visible que los planes en el papel, casi nunca se ajustaban a la ejecución real que se llevaba a cabo.

Pasaron varias décadas antes de que se lograra una planificación altamente consistente en el campo industrial. Al mismo tiempo, en el plano individual y en las empresas en las que la producción depende más de las personas que de las máquinas, esto comenzó a figurar entre las tareas básicamente imposibles.

Fue en 1979 cuando Daniel Kahneman y Amos Tversky postularon la existencia de la falacia de planificación. Entendieron que el problema era muy común y descubrieron que detrás de todo esto había un sesgo cognitivo. Un autoengaño asociado a limitaciones en la percepción de la realidad.

Características de la falacia de planificación

Con el tiempo se ha ido logrando describir en detalle las características de la falacia de planificación. Hoy en día esta se entiende como una percepción ilusoria del tiempo que induce a cometer errores en la planificación de actividades.

A continuación detallamos las principales características de la falacia de planificación:

  • Se ha detectado que al momento de planificar prima la visualización del escenario más optimista. Esto quiere decir que se hacen planes a partir de la idea de que todo transcurrirá normalmente, sin contratiempos, eventualidades o imprevistos
  • Destaca el pensamiento ilusorio. Se llama así al tipo de enfoque en el que influye más el propio deseo que una valoración objetiva de la realidad. En otras palabras, se piensa con el deseo
  • Hay una interpretación inadecuada del propio desempeño. Al momento de planificar, las personas valoran positivamente sus propias capacidades. Asumen que son capaces de hacer las cosas muy fluidamente y en poco tiempo. Este es uno de los factores centrales en la falacia de planificación
  • Si la planificación se hace colectivamente, las personas tienden a dejarse llevar por el deseo de impresionar a los demás. En este caso se quiere demostrar que se es muy eficiente y por eso se hacen cálculos imprecisos del tiempo que demandan las tareas

Así mismo, es frecuente que las personas tengan la convicción de que cuanto más rápido hagan las cosas, serán mejor evaluadas por los demás. De ahí que programen con ligereza el tiempo que necesitan para hacer algo.

Las consecuencias de la falacia de planificación

La principal consecuencia de la falacia de planificación es una administración inadecuada del tiempo. En algunos casos esto supone también un desajuste en el manejo de los recursos. Así mismo, implica una evaluación deficiente, en función de las expectativas planteadas.

Sin embargo, todo eso no es lo más grave. Lo verdaderamente costoso es el precio que se paga en el terreno emocional. El resultado subjetivo de la falacia de planificación es un sentimiento de frustración constante. También una dosis variable de estrés permanente. No cumplir induce a sentimientos de tensión y malestar.

La manera de evitar este sesgo cognitivo es tomando nota de las experiencias anteriores. Estas aportan datos confiables sobre la verdadera cantidad de tiempo que exige cada actividad. Al planificar siempre es mejor proponer un margen de tiempo extra, para abordar posibles imprevistos o eventualidades. Eso evita caer en estos ciclos de frustración que tanto daño hacen.

Publicado en La Mente es Maravillosa. Post original aquí.

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6 respuestas a La falacia de planificación, una causa frecuente de improductividad

  1. Sergio Ricardo Gasca Soto dijo:

    En toda planificación debe de existir estrategia para visualizar todos los escenarios posibles, pero estos deben de ser reales y no optimistas y estar seguros realmente de la capacidad de todos los recursos con los que se cuentan.

  2. Luis Robledo Fragoso dijo:

    Hola, finalmente ¿es buena o no es buena la planificación? En estos tiempos de cambios vertiginosos, ¿será mejor hacer caso a la teoría de la contingencia, la cual señala como premisa fundamental, que las acciones administrativas apropiadas en una situación determinada, dependen de los parámetros particulares de la situación y que busca identificar principios que orienten acciones a seguir de acuerdo con las características de la situación, en lugar de buscar principios universales que se apliquen a cualquier situación?

    • mrm dijo:

      Buenos día Luis. Gracias por tus comentarios.
      No creo que la planificación sea buena ni mala, en cuanto a que es solamente una herramienta. Personalmente entiendo que es una excelente herramienta. El tema, como en tantas otras cosas, es que hacemos con ella. Nuestras acciones dependen de nuestras limitaciones (es decir caracter nuestra educación, nuestra propensión al riesgo e incluso nuestras emociones) por lo que entiendo que lo debemos analizar es cómo usamos (y hemos usado en las organizaciones) la herramienta.

  3. mrm dijo:

    Comentarios en Linkedin:

    Diego Ernesto Casas Duque
    Allí el valor de la experimentación y la iteración continua, estar en un constante hipótesis y experimentación, diseñar y experimentar para tomar decisiones en consensos inteligentes

    Hugo Rodriguez
    Por Eduardo Venegas.
    De acuerdo con Business Grow, la mayoría de las personas con un alto grado de tareas diarias caen en el concepto “falacia de planificación”.
    Entre las razones, es porque no se utiliza las experiencias para planificar, o sea, el sesgo del optimismo hace creer que los plazos se producirán en los mejores escenarios.
    Para evitarlo, se deberá pensar “a gran escala”. Es necesario una planificación más deliberada por lo que es necesario utilizar la línea de tiempo y complementar con herramientas graficas y mapa mental.
    La regla 1-2-5 sirve para concentrarse en una cosa grande, después, 3 cosas medias, y finalmente 5 cosas pequeñas.

    Por Audie Rodriguez.
    Empecemos convenciendo o convenciendonos (del concepto planificacion con su espacio-tiempo) sobre la necesidad de cumplir la linea de tiempo analizada por segmentos y que incluye un 5% de tiempo adficional como margen….Asi no habra Falaciacia de Planificacion…..
    Porque Convencer? Porque aqui esta el desvio que converge a la falacia, ya que muchas veces el entorno nos estima el tiempo por causa de Urgencia?, Prioridad? o presupuesto?.
    Porque Convenciendonos? Porque una estimacion a priori O “a ojo de buen cubero “no necesariamente se ajusta al plazo.

    Nancy Beatriz Rodríguez
    Cuando es un caos hace falta magos pero trabajando a conciencia se puede planificar anticiparse al caos no llegar a esa situación identificar desvíos y corregirlos para concretar objetivos, objetivos integrales formando parte de un todo.

    Manuel F. De La Ossa
    Ya que hemos escuchado a distinguidos periodistas y psicologos contradictores de la planificaciòn, serìa bueno conocer la opiniòn de grandes, medianos y pequeños lìderes, empresarios y gobernantes. ¿Que habrìa sido de Europa sin la perfecta planificaciòn del PLAN MARSHALL que reconstruyò al viejo continente? Todavìa estarìan humeando las cenizas en Londres, Paris, Roma, Berlin, Bruselas, Viena, etc, etc, etc. No confundamos la sesiòn de un comitè de redacciòn de noticias de ultima hora, con la planificaciòn de planes, proyectos y programas.

    Jeison López
    Muy cierto, un erróneo enfoque de lo que realmente es planificación es un sumamente perjudicial a nivel empresarial y personal. Como usted lo menciona, es una evidencia de limitaciones; en este caso, lo llamaría “falta de productiva”.

    Sara Esther Sausiri Sempertegui
    El aporte ha sido bueno, gracias por compartirlo.

    Dardo Omar
    Constante planificacion

    Santiago Rivera
    La falacia de la Planificación es real, sin embargo igual prefiero planificar sin holguras e ir variando la planificación, efectivamente es más estresante pero se logra ocupar al máximo a todas las personas y todas las herramientas.

    Ignacio Pavez Sepulveda
    Gracias, es como usar el criterio “Pesar a posteriori”, que es la peor situación en el peor de los casos, sobre esa base trabajar y lo importante tener al equipo siempre involucrado y contenido, entendiendo que cada mínimo paso es relevante, teniendo en cuenta que es sin ralentizar por miedo a equivocación, la idea es ser cauto y no timorato.

    jairo sepulveda
    La falacia, es cuando todos los que participan en los procesos se creen planificadores sin conocer que es planificar …

    Eduardo Moreno Guillermo
    Una de las constantes que me he encontrado en mi trabajo, es precisamente esta, lo mal que planifican su tiempo y su trabajo determinadas personas, algunas de ellas incluso brillantes. Desde el que cree que todo lo puede resolver en 5 minutos, y luego siempre se estrella, y su punto contrario, el que no va a poder resolver nada en el transcurso del día, y claro se encuentra de brazos cruzados permanentemente, bien porque nadie le encarga nada, dada su inutilidad, o porque se atasca con cualquier minucia. Luego esta el que le resulta imposible saber si un trabajo le va a durar una semana o un mes, y no quiere darte fechas, o el que lo sabe, y se cura tanto en salud, que nunca se equivoca.
    Una de las cosas que siempre he pretendido es darles a los clientes una cierta certeza de cuando puede estar terminado un determinado trabajo, haciendo mención siempre, a los imponderables que pueden surgir, y retrasarlo.

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